¡Llegó! Abrir un mazo nuevo es una experiencia hermosa y no necesitás saber exactamente qué hacer para empezar. Antes de buscar significados o ponerte a estudiar, date un rato para abrirlo, mirar las cartas y familiarizarte con sus imágenes, colores y símbolos. Podés incluso separar las que más te llamen la atención y preguntarte qué fue lo que viste en ellas.
¿Tengo que limpiarlo y consagrarlo?
No es obligatorio. La limpieza y la consagración son prácticas simbólicas que algunas personas eligen incorporar para marcar el comienzo de su vínculo con el mazo. No existe una única forma correcta de hacerlo ni necesitás ningún ritual para que las cartas “funcionen”.
Si querés hacerlo, podés simplemente sostener el mazo entre tus manos, respirar unos minutos y poner una intención. Algunas personas eligen usar sahumo, incienso, sonidos, cristales o simplemente dejar las cartas un rato en un espacio tranquilo. Elegí la forma que tenga sentido para vos. No hace falta complicarlo.
Para consagrarlo, podés decir en tus propias palabras para qué querés usarlo. Por ejemplo: “Elijo trabajar con estas cartas como una herramienta para conectar con mi intuición, hacerme preguntas y encontrar nuevas perspectivas”.
Después, mezclá y sacá tu primera carta. Una pregunta hermosa para empezar es: ¿Qué necesito saber para empezar este camino con vos?
No busques una respuesta perfecta. Empezá a conocerlo. Un mazo se aprende estudiando sus significados, pero también usándolo, explorándolo y construyendo tu propio vínculo con cada carta.
Te damos la bienvenida a tu nuevo mazo.